Ricardo Moreno Castillo

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Ricardo Moreno Castillo

TEXTOS:

“Panfleto antipedagógico”

“No es verdad que no sea verdad”

Comments
10 Responses to “Ricardo Moreno Castillo”
  1. Raus dice:

    Estimado Ricardo, he leído con deleite su magnífico “Panfleto Antipedagógico”. Le felicito.
    El nivel y la hondura de conocimientos que todos ustedes exhiben en sus respectivos artículos, hará superflua, seguramente, cualquier cosa que yo pueda decir aquí. No soy profesor, aunque, ocasionalmente, sí he hecho de tal con niños y chavales de diversas edades. Soy psicólogo y escribí profusamente en el blog de J. A. Marina. Al fin me retiré, un tanto asqueado de la desidia y pasividad de los muchos miembros registrados, amén de la manifiesta hostilidad de alguno de ellos. Ya sabe, si reclamas disciplina, eres franquista. Así de fácil. Así de automático.

    Sólo quisiera apuntar (o insistir) en la siguiente observación (aunque nada original, por cierto): nuestro sistema educativo -el espíritu y letra de la logse- es, a mi entender, el resultado de una ideología general que ha calado en todas las capas de la sociedad. Quiero decir que la logse es, en gran medida, una extensión de las prácticas “educativas” permsivas que se desarrollan (se perpetran) en las familias. Es cierto que el fracaso escolar masivo tiene fecha de origen en la implantación de la logse en nuestros centros, pero esa logse escolar ha encontrado su mejor abono y aliado en la logse familiar, y yo diría que aquélla es una continuación de ésta. Con espanto –no exagero- compruebo que en todos los caóticos hogares de amigos y conocidos (generalmente con estudios superiores) no queda ni una migaja de sentido común educativo. No describiré aquí los desatinos que usted ya conoce. Baste decir que, por lo general, y entre otras locuras, el niño da órdenes a sus mayores, o pasa olímpicamente de ellos; tal es el desbarajuste mental de esos confundidos padres. Suficiente como para echarse a temblar.

    Urge, por tanto, si acaso estoy en lo cierto, combatir esa ideología-lapa que ha absorbido el seso de una cantidad ingente de padres (y como no soy políticamente correcto, no diré “padres y madres”. Un respeto por la lengua). Urge, faltaría más, desmantelar la logse de las escuelas. Pero la faena quedará incompleta mientras no sepamos (profesores, psicólogos, filósofos, etc.) convencer a la población de que necesitamos recuperar la autoridad ante los menores: recuperar el sentido común.

    Posdata: En otra ocasión quisiera relatar, si lo creen de interés, cómo se desarrolló un discusión que mantuve con un profesor de la secta pedagógica “No es verdad” acerca de eso que los pedagogos llaman “ganarse la autoridad”.

    Saludos.

  2. Fº. Javier González-Velandia dice:

    Gracias a un compañero de mi instituto, tuve la oportunidad de leer su magnífico panfleto, el cual comparto en su totalidad. En lo que esté en mi mano, haré todo lo posible por darle la difusión que merece. A ver si entre todos logramos que la racionalidad, la VERDAD, se escuche.

    Muchas gracias por tu valiosa aportación.

    Somos muchos y vamos a ser muchos más.

    Un saludo,

    Javier Velandia.

  3. Rafael Valldecabres dice:

    Estimado Ricardo:
    Aprovechando la jornada de huelga he leído hoy tu “Panfleto antipedagógico” y tu respuesta “No es verdad que no sea verdad”.
    Te doy mi más sincera enhorabuena por tu clarividencia de análisis y por haber resistido numantinamente al síndrome de la rana hervida*.
    Hace solo 3 años que imparto la docencia de las matemáticas en Secundaria aunque tenga 51. A las pocas semanas de ejercer, comparando con la educación que tuve la suerte de recibir en las tradicionales universidades laborales, me dí rápidamente cuenta de la trampa socialista: el objetivo es formar descerebrados mileuristas carentes de toda crítica.
    No puedo estar más de acuerdo con la alternativa que planteas pues era la existente en los años sesenta que ahora, con la gratuidad de la enseñanza, haría auténtico el principio de igualdad de oportunidades.
    La cuestión se hace más necesaria cuando además acucia el problema económico.
    Si el coste de una plaza escolar es de unos 5000 €/año y el fracaso escolar actual más los falsos programas del eufemístico “tratamiento de la diversidad” se estima que afectan al 40% del alumnado se hace extremadamente urgente ahorrar la escandalosa cifra de CUATRO MIL MILLONES DE EUROS al año (5 000 por el 40% de 2 000 000).
    Por una urgente reforma de la Educación en España ya.
    Ánimo que no estamos solos.
    Un afectuoso saludo.

    (*) En el mundo empresarial y para combatir la amenaza del “todo va bien, ¿para qué cambiar?” se suele contar el caso de una rana a la que día a día se le iba calentando muy poco a poco la temperatura del agua en la que nadaba, sin darse cuenta. Hasta que quedó hervida. Como la mayoría de los profesores que me he encontrado en los institutos que han sido y son colaboradores necesarios y silentes de este fracaso.

  4. altair dice:

    Estimado Ricardo:
    me ha sorprendido que ningún compañero haya opinado sobre su manifiesto. Tras 5 años de experiencia como orientadora en distintos centros educativos, tanto de infantil como primaria y secundaria, me sorprenden mucho las afirmaciones que hace usted en su “manifiesto”. He de reconocer que no he terminado de leerlo, porque en las primeras 12 páginas he encontrado una serie de inexactitudes que no se corresponden con mi modo de trabajo, en cuanto a lo referente a motivación, valor de la memoria, desprecio del esfuerzo…no sé, quizas como soy de una generación prelogse lo que me enseñaron en la facultad no es “nueva pedagogía”, como lo llama usted, pero creo que cae en una serie de tópicos que no son ciertos. Yo desde luego lo que les trasmito a los docentes y a las familias con las que trabajo, es más bien todo lo contrario que lo que usted me atribuye como psicopedagoga.

    Y que conste que la primera crítica con el sistema, y que cree que tiene mucho que mejorar soy yo, pero pretender que desde la psicología o la pedagogía no tenemos nada que aportar creo que es caer en un grave error.

    • Fancisco Javier dice:

      Debe Usted ser una rara avis dentro del cuerpo de psicopedagogos. Yo para serle sincero debo decirle que lo me han aportado los servicios de orientación es bastante poco, aparte de cargarme con trabajo burocrático. Es más, y no se lo digo con intención de ofender, que estoy seguro que su caso es distinto, pero una gran parte de las funciones asignadas a orientación me basto y me sobro yo solo para desempeñarlas con los recursos de que dispongo. No sé, al final, el plan de acción tutorial, el bregar con las familias, el redactar las adaptaciones curriculares y los documentos de derivación a PCPIs o de incorporación en programas de diversificación,…, todo eso lo he hecho yo siempre (me ha tocado la desgracia de estar abonado a las tutorías) sin apenas necesitar recurrir a nadie.
      No me cabe duda de que la psicología puede poner su granito de arena en la educación, pero la furia pedago-psicologizante de la enseñanza (y de la sociedad entera) tiene a mi entender mucho de histeria. Tomada en su versión más radical, creo que habría que replantearse muy en serio que todas las asignaturas fuesen impartidas por especialistas de la educación y psicólogos, dado que sólo ellos saben lo que realmente importa: el enseñar a aprender a aprender, cómo ser felices en este mundo miserable, la gestión de las emociones, la resolución de conflictos, el cómo del aprender (con independencia del qué), etc., etc.

      ¿Cuáles son las aportaciones que nos puede ofrecer la psicología desde la mirada profesional de una especialista? ¿Qué psicología? ¿La que funda el constructivismo? ¿Por qué no la antipsiquiatría? ¿O el psicoanálisis? ¡¿O el esquizoanálisis de Deleuze-Guattari? De verdad que me gustaría aprender.

  5. 1.- Aunque el “Panfleto antipedagógico sea un libro de hace ya algunos años”, no está mal que de vez en cuando recordemos que ahí está. Acertado, de plena actualidad y muy agradable de leer: el libro ideal para este verano en la playa, la montaña, el currelo o la piscina.
    2.- sucribo al 100% las observaciones de Rafael Valldecabres. Yo también fui “laboral” y, cuando veo en qué se haconvertido en la España de la democracia la educación para las clases populares, me entran ganas de llorar.
    3.- Querida Ania: las críticas que se vierten en Deseducativos contra los orientadores no van contra personas, sino contra el colectivo y, sobre todo, contra la red que constituyen y el papel de garantes de un sistema deplorable que desempeñan. Siento llevarle la contraria, pero la casuística que demuestra que la política y la práctica de los orientadores es un gran soporte del bajón de la calidad en la educación y del deterioro de la enseñanza pública es tan abrumadora que hace ocioso el traer ejemplos. No cierre los ojos a la realidad, por favor, y, si de verdad es crítica con el sistema, reciba mi felicitación más sincera, porque su postura no es usual entre los orientadores.

    • Ania dice:

      Estimado Pablo,

      Gracias por “quererme”, – que no están los tiempos como para despreciar ni una sola palabra de afecto-; pero me temo que, en este caso , y para ser justos, hemos de devolverle el comentario completo a su auténtica propietaria , que no es “Ania” sino” Altair”.

      Saludos afectuosos.

      • Patinazo nominal del que me di cuenta tarde, Ania, pero os sigo queriendo a ambas. Feliz comienzo del verano.

  6. Ricardo Moreno Castillo dice:

    Querida Altair:

    Cuando me dices que no has terminado de leer el Manifiesto no sé si te refieres al “Panfleto antipedagógico” a “No es verdad que no sea verdad”. En cualquiera de ambos casos sería aconsejable leerlo completo antes de opinar. Me dices que incurro en inexactitudes, pero no me has señalado ni una. Dime cuáles son esas inexactitudes, por qué te parecen inexactitudes, y después podremos dialogar. También dices “que pretender que desde la psicología o la pedagogía no tenemos nada que aportar creo que es caer en un grave error”. Cítame un solo párrafo mío en el cual meta yo en el mismo saco la psicología con la pedagogía. Si la primera es una ciencia, la segunda no me merece más respeto que la adivinación o la cartomancia. Las razones por las que pienso así están bastante explicadas en mis dos libros sobre educación, el ya citado “Panfleto” y “De la buena y la mala educación”. Si no quieres leerlos te alabo el gusto, pero si los lees, por favor, procura ir más allá de las doce primeras páginas antes de descalificar mis ideas o de atribuirme cosas que nunca he dicho.
    No dudo que seas eficaz en tu trabajo. Es más, conozco personalmente a orientadores que hacen una gran labor. Pero sucede que también conozco personalmente a muchos profesores de religión que hacen una gran labor, y eso no es un argumento a favor de la presencia de la religión en las escuelas. Como la religión la aprueba todo el mundo, la relación con los alumnos es muy distendida, y algunos de estos profesores de han sido muy útiles para hacer una labor mediadora para convencer a un alumno de que ha hecho algo mal y debe pedir disculpas. Otros proporcionan una cultura bíblica muy útil para entender el arte y la literatura, y otros, yendo un poco más allá del programa oficial, explican a sus alumnos algo de otras religiones y de historia comparada de las creencias. Pero insisto, la existencia de muchos profesores de religión que son gente estupenda no invalida ninguno de los argumentos que he esgrimido en varios de mis escritos contra la enseñanza de la religión en las escuelas.

    Atentamente

    Ricardo Moreno Castillo

  7. Francisco Javier dice:

    Estimado Ricardo,

    lo que vengo observando por este foro y en mi vida en la enseñanza es que ante cualquier cuestionamento de la casta pedagógica las únicas respuestas suelen el silencio, la descalificación y últimamente la amenaza (el recurso al miedo, cada vez más extendido entre los docentes). Jamás la argumentación, el discurso fundado. Es algo, por otra parte, lógico, porque la degradación educativa es objetivamente tan evidente, sus métodos han sido tal fracaso, que es simplemente indefendible. Queda la soberbia, la impostura, la defensa de intereses propios por encima del bien común,…, y la estupidez , que es el peor de los males.

    Me gustaría, una vez más, darte las gracias por tu maravillosa labor, tu valentía por manifestar lo que muy pocos se atreven, tu rigor intelectual y por enseñarnos a vislumbrar algo de luz en esta tiniebla que nos invade.

    Un saludo,

    Javier González-Velandia.

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