Monthly Archives: October 2011

Peligroso salto cualitativo en Madrid

Acaba de llegarme la noticia: en la Comunidad de Madrid ya pueden darse en centros concertados etapas no obligatorias de la enseñanza como el Bachillerato y la Formación Profesional. Aquí tenéis dos casos concretos: el Tajamar de Madrid, conocido centro propiedad del Opus Dei y el Alborada de Alcalá de Henares, también del Opus Dei. En el caso, de este último, si pulsáis el enlace, veréis que lo que cuenta la noticia es que ciertos grupos del ayuntamiento de Alcalá de Henares (PSOE, IU y UPyD) se oponen a que el gobierno autonómico conceda al mencionado centro el concierto para las etapas no obligatorias, pero lo que resulta curioso es que he tenido que dar vueltas para encontrar esta noticia, porque en el enlace que algunos amigos me han enviado ya no estaba “disponible”, curioso, ¿no?

Se demuestran de nuevo dos cosas, a cuál más grave:

1.- Que el presente conflicto es político, claro, porque forma parte de la política educativa de Esperanza Aguirre: cargarse la enseñanza pública en beneficio de la privada.

2.- Que, lejos de hacer política por el bien general y en favor de la ciudadanía, el PP madrileño hace política sectaria en busca del bien particular de sus amigos, en este caso, el empresariado de la enseñanza privada, muy en particular, el constituido por entidades religiosas como el Opus Dei. Ya vimos con ocasión de la visita del Papa en agosto como el PP dejaba escapar posibles ingresos públicos de esos tan necesarios para hacer con ellos regalitos a sus afines en materia religiosa: ¿no hay en la democrática España un poder que impida estos intolerables despilfarros del dinero de todos?

A vueltas con este asunto de los centros concertados, que se están destapando como el verdadero corazón del conflicto de la enseñanza en Madrid, quisiera recordar que su nacimiento procede de la LODE, ley orgánica que se está incumpliendo me parece que sistemáticamente. Veamos solo algunos ejemplos.

El artículo 48 determina que el Estado establecerá un régimen de conciertos con centros privados “que impartan la educación básica“. De acuerdo con esto, ni el Tajamar, ni el Alborada ni ningún otro podrían dar nada por encima de la ESO y ni el gobierno autonómico podría autorizarlo ni el estatal debería permitirlo. ¿A qué juega la Consejería? ¿Qué piensa hacer el MEC?

El artículo 52.2 dice: “En los centros concertados las actividades escolares, tanto docentes como complementarias o extraescolares y de servicios, no podrán tener carácter lucrativo”.

¡JA, JA, JA, JA, JA!

¿Qué hacen las administraciones todas para frenar el cachondeo que reina en torno a esto?

Miren ustedes lo que dice el artículo 53.2: “En todo caso, la enseñanza deberá ser impartida con pleno respeto a la libertad de conciencia.”

¡JA, JA, JA, JA, JA!

¿Qué hacen las administraciones todas para frenar el cachondeo que reina en torno a esto?

Y por no hablar del artículo 54, el cual dispone que “la admisión de alumnos en los centros concertados se ajustará al régimen establecido para los centros públicos en el artículo 20 de esta Ley”.

¡JA, JA, JA, JA, JA!

¡CON ESTO YA ES QUE ME DA UN ATAQUE! Pero, por cierto, ¿qué hacen las administraciones todas para frenar el cachondeo que reina en torno a esto?

Bien, ya en serio: el título cuarto de la LODE abarca 17 capítulos, del 48 al 64 (ambos inclusive). Si uno se pone a leerlo y lo compara con el actual estado de la enseñanza concertada en España (no digamos ya si se fija solo en Madrid), podrá comprobar el nivel de esperpento al que estamos llegando en nuestro país, porque no hay uno solo de esos capítulos que no se estén incumpliendo de forma sistemática. ¿Qué podemos esperar de un país donde las leyes, incluso con el rango de orgánicas, se incumplen a plena luz del día sin que los poderes públicos muevan un dedo para evitarlo o incluso con la complicidad y el apoyo de determinadas administraciones? Las respuestas que se me ocurren, al igual que el panorama que nos rodea, no inducen al optimismo.

Comunicado del Supremo Mandarinazgo de la Universidad de Murcia

La prestigiosa Universidad de Murcia, que, como todo el mundo sabe, acostumbra a aparecer en los puestos más elevados de la lista de las universidades más importantes del mundo desarrollado, ya puede respirar tranquila. Se ha librado de un peligroso elemento que amenazaba la armonía de nuestro Supremo Mandarinazgo, institución que, con sudor, sangre e ímprobo trabajo, desde su origen ha luchado por que su nombre fuera reconocido más allá de las fronteras hispanistaníes como garantía de calidad educativa y de profesionalidad. Nos referimos, claro está, al profesor José Penalva, quien se atrevió hace unos meses a publicar un libro, “Corrupción en la Universidad”, en el que arremetía de forma desmesurada contra algunos de nuestros más prestigiosos benefactores académicos, en un alarde de deslealtad y egoísmo que hacía tiempo no se veía en la Feliz Gobernación.
El señor Penalva ha guardado desde el principio hacia nuestra Alma Máter el lógico rencor de quien no se siente integrado en sus eficientes estructuras. Con manifiesta desfachatez se saltó a la torera todos los procedimientos acostumbrados de selección -que tan buenos profesionales ha dado a Occidente- y se atrevió a acceder por la siempre fácil vía del mérito y la excelencia, evitando interesadamente el rigor académico que procura nuestro acostumbrado amancebamiento departamental. No contento con usurpar el puesto de otro profesor que, a buen seguro, habría sido mucho más eficiente y brillante en su labor, se permitió el lujo de humillar en público a nuestros más conspicuos expertos de la Facultad de Reeducación, al tiempo que se dedicaba a la investigación académica, labor que, como es sabido, hace tiempo fue desterrada de nuestra Universidad por perjudicial, inútil y contraria, sobre todo, a nuestros más venerables fundamentos institucionales. Y por si todo esto no fuera suficiente, arremetió finalmente contra nuestro Excelentísimo Rector y Supremo Mandarín, achacándole falsamente toda una serie de vicios a los que, como ha de reconocer cualquier persona de bien, siempre ha opuesto su probada imparcialidad, su inquebrantable independencia, su incorruptible ecuanimidad y su admirable profesionalidad.
Nos felicitamos, por todo ello, del comportamiento de nuestros mandarines, que con su silencio han dejado caer a este dudoso personaje, demostrando así esa fidelidad tan necesaria para que nuestra Excelente Institución resista a tan furibundos boicoteadores. Nos felicitamos también de que los medios de comunicación de nuestra Feliz Gobernación hayan ignorado el escándalo, probando de ese modo su libertad de criterio y su siempre admirable valentía para no dejarse intimidar por elementos tan peligrosos. Nos felicitamos, por último, de que el señor Penalva haya sido suspendido de empleo y sueldo y que haya tenido que emigrar a una Universidad como la de Oxford, mucho más acorde con su profunda mediocridad.
El prestigio, la paz y la concordia en el Supremo Mandarinazgo de la Feliz Gobernación quedan así restituidos por obra y gracia de nuestros más amados mandarines. Y que así continúe por muchos años.
Vale.